El pasado fin de semana vi “El Orfanato” (España, 2007) y el que recién termina vi “El Internado” (Francia, 2004). No soy europeo y se me hace difícil saber los vericuetos del cine de allá (como para saber hasta qué punto la española “plagió” a la francesa, pues hay encuadres que son prácticamente exactos). Sea como sea, El Orfanato remite al Internado y El Internado a Los Otros; así es que en honor a la “verdad” y a la “justicia cinematográfica” podríamos decir que en este género la originalidad está en su debacle; si bien es cierto que “El Orfanato” está estupendamente bien lograda y “El Internado”, pese a que nadie la entendió, es una clase magistral de Cámara y Dirección de Fotografía.
Los orfanatos están de moda, los niños fantasmas también, y ni se diga las pobres mujeres encerradas sintiendo pasos por todas partes y tratando de descubrir esos misterios que los productores se encargan de llamar “thriller psicológicos” o “suspenses inteligentes”… la intención de superar a Amenábar está latente en todos ellos, pero no está mal, tratando se superar a Hitchcock, Amenábar consibió a “Los Otros”. Prácticamente los finales es lo único que cambia, unos más excéntricos que otros con el fin de superar a los predecesores y ser más impactantes o “inteligentes”. La pregunta es: ¿cuando se agotarán estos finales? Otra que se me viene a la mente es “Los Mensajeros”, ahí si es verdad que se pasaron…














