POR SUSANA GAVIÑA
MADRID. Gustavo Dudamel (Barquisimeto, 1981) se confiesa «autóctono» al cien por cien. Tanto que, aun estando a miles de kilómetros de su Venezuela natal, mantiene en su reloj la hora local. Con tan sólo 27 años, Dudamel se ha convertido en icono del Sistema de Orquestas creado por José Antonio Abreu hace 30 años, gracias al cual se ha logrado acercar la música a más de 300.000 niños. Un sueño que sigue creciendo «y que espera alcanzar a un millón de jóvenes y niños en los próximos años», afirma Dudamel.
Este joven, en el que se combinan a partes iguales madurez musical con una irrefrenable pasión por lo que hace, es a la vez producto y embajador de este ambicioso proyecto de profundas raíces sociales que ha contribuido a sacar a los niños de las calles a través de la música. Pese a haberse convertido en una de las estrellas del momento -es director invitado de la Sinfónica de Gothenburg, asumirá la dirección de la Filarmónica de Los Ángeles en 2009, y es el director musical de la Joven Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, surgida del Sistema de Orquestas-, Dudamel, que acumula en su biografía datos tan asombrosos como su debut como director de orquesta a la edad de doce años, impartir clases de violín en el Conservatorio a los 14 y dirigir la «Primera Sinfonía» de Mahler a los 17 años, tiene muy claro que tanto su pasado como su futuro están vinculados al Sistema. «No está en mi mente irme de Venezuela. Dirigiré a la Bolívar durante cuatro o cinco meses al año, porque el Sistema es mi familia. Yo soy un producto y un integrante de ese proyecto». A él se unió cuando contaba tan sólo cuatro años, tocando el violín, hasta que un día Abreu descubrió en él el talento para asumir la batuta. Es consciente de que «en Venezuela, sin ese milagro, hubiese sido muy difícil que jóvenes como yo hubiesen hecho una carrera como la mía. Este proyecto es la razón de mi vida. Si Dios me lo permite, seguiré con él siempre».
Inagotable, Dudamel reparte su tiempo como director invitado de otras agrupaciones tan importantes como la Filarmonica della Scala, a la que acaba de dirigir, y tiene en agenda, para los próximos meses, a la Staatskapelle de Berlín, la Sinfónica de Chicago, la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta del Concertgebouw. A ellas se suma su debut este fin de semana con una orquesta española, la Nacional, a la que dirigirá en un programa que incluye el «Concierto para violín» de Beethoven, con Gidon Kremer; y la «Quinta sinfonía», de Prokofiev.
Después de la primera toma de contacto con la ONE, el joven director afirmaba ayer que ha encontrado a una orquesta «con mucho espíritu y muy dispuesta. Será un concierto muy especial». A buen seguro que lo será, pues el venezolano deja su impronta en cada uno de sus compromisos, pues su lema es divertirse y divertir al público. «Cuando el músico toca de manera rutinaria el público lo siente».
Esta fórmula es la que ha conseguido que el 80 por ciento de los espectadores que acuden a los conciertos en Venezuela sean jóvenes y niños. «Que la música la toquen jóvenes atrae a otros jóvenes». Para Dudamel son las jóvenes generaciones las que tienen la responsabilidad de crear un nuevo público. Una fórmula que parece necesario trasladar a la vieja Europa, donde el público es cada vez mayor y el joven brilla por su ausencia. «El problema es que la música clásica es sinónimo de aburrimiento, mientras la popular lo es de diversión. Cuando Mozart componía su música era muy popular, y estoy seguro de que si viviera hoy haría música pop -bromea-. A la clásica se le ha puesto la etiqueta de aburrida y se puede hacer una fiesta de ella». El músico cree que son las propias orquestas las responsables de perder el público joven al marcar una distancia con él. «La interacción es la única manera para la salvación del público».
Esa misma pasión y diversión es la que Dudamel ha trasladado a su última grabación, «Fiesta» (DG), donde la Bolívar interpreta composiciones de autores iberoamericanos como Revueltas, Carreño, Márquez y Ginastera. «Es música seria y muy difícil pero con un espíritu de ritmo y melodía muy latino. Con él mostramos nuestra orquesta y nuestra música».
Fuente: ABC.es















