“Las grandes historias de amor se escriben en español”

 

Escrito por: Daniela Torres.
Composición gráfica: Ángel Valecillo
 
Érase una vez, por la década de los años 50, un nuevo fenómeno que arrivó a tierras venezolanas; éste marcaría el destino de entretenimiento de los venezolanos. Señores, es nada más y nada menos que La Telenovela.

¿Qué es una telenovela? Una telenovela es simplemente una “Gran Historia de Amor” administrada en cómodas cuotas. Esta, se inició a partir de las radionovelas cubanas que rompen records de audiencia. Para 1952 llega la televisión a nuestro país, siendo uno de los países privilegiados en contar con este extraordinario invento. La primera telenovela en ser transmitida fue La Criada de la granja, en 1953, protagonizada por Aura Ochoa y José Torres, transmitida en vivo por Televisa, de Lunes a Viernes a las siete de la noche y con una duración diaria de 15 minutos. Años más tarde, en los 60, el género se establece y gradualmente cada país latinoamericano comienza a darle su estilo y forma particular. Luego, con la aparición del video tape existe la posibilidad de grabar imágenes y sonidos, es decir, se podía tener control sobre el horario de transmisión, archivar y retransmitir las telenovelas. En 1969, se transmite por el canal 8 la primera telenovela extranjera, llamada Mi Maestro, producción mexicana; pero aún faltaba mucho tiempo para la importación simultánea de otros países; nuestra telenovela ya había tomado su espacio, cuando en 1972, con La Usurpadora, original de Inés Rodena, se logra vender el primer dramático venezolano al mercado internacional.

Los 70 y 80: La realidad, temática innovadora en las telenovelas

A partir de 1974 se hacen estupendas adaptaciones de obras literarias en el canal 2 como: Doña Bárbara, Canaima, Sobre la Misma Tierra, La Trepadora, Pobre Negro, Campeones, Bóves el Urogallo; en el canal 4: Borburata, Balumba y Cumbre Borrascosas; en el canal 5: Oficina Nº1; y en el canal 8: Ana Isabel, una niña decente. Para finales de los 70 en RCTV Salvador Garmendia y José Ignacio Cabrujas escriben algo diferente, nuevo, y específico para el televidente venezolano, denominado “La Telenovela Cultural”. Esta, no era literatura, tampoco una adaptación; eran historias de “gente como uno”, telenovelas que se desprendían de los estereotipos y abordaban temáticas nunca antes tratadas en la televisión: La mujer, sus derechos, su rol en la sociedad y su realización personal; la rutina del matrimonio, la infidelidad y el divorcio; el costo de la vida y las pequeñas angustias del día a día, que hacen que la audiencia se viera reflejado en la pantalla y comentara “Eso también me pasa a mi”. Realizado con gran frescura y naturalidad; personajes con profundidad psicológica y sentimientos, carencias y anhelos comunes al espectador, un hecho insólito que tuvo gran aceptación.

En los 80, el espacio de las una de la tarde se convierte en PRIME TIME y llega el color a la pantalla. Esta transmisión, exclusiva para estos años, se inicia con Ifigenia, del canal 5, con un sentido rigurosamente cultural, siguiendo con escritores como José Ignacio Cabrujas en RCTV con Natalia de 8 a 9, Chao Cristina, La Dama de Rosa, Señora, y las miniseries Gómez I y Gómez II, con el primer actor Rafael Briceño. Pilar Romero hace llorar al país con Elizabeth, en donde Caridad Canelón le dice “Mi vido” a Orlando Urdaneta” y el respondía “Mi Ciela”. César Miguel Rondón obliga a la tele audiencia a sintonizar el canal 4 con Ligia Elena y Las Amazonas. Delia Fiallo triunfa en el canal 2 con Leonela y sigue con Cristal, después de un rotundo éxito en el país a través de RCTV y así convertirse en la telenovela de más rating de la década, arrasando en España, donde la reponen siete veces, haciendo que Jeannette Rodríguez triunfe a nivel internacional, Lupita Ferrer se convierta en “nuestra Diva” particular y embajadora en el mundo del melodrama, y Carlos Mata sea considerado el mayor vendedor del género.

Los 90: Marcando pauta a nivel mundial

Durante la década de los años 90, los autores veteranos siguen escribiendo sin pausa, aunque nos encontramos dos escritoras sumamente prolíficas: Mariela Romero (La Revancha, Caribe, Pecado de Amor, Destino de Mujer, La Mujer de mi vida y Dulce Ilusión, primera telenovela en presentar dibujos animados interactuando con la protagonista) y Vivel Nouel, quien eligió la letra “P” para titular sus primeras producciones: Paraíso, Pasionaria, Por amarte tanto y Peligrosa.

La telenovela Kassandra de Delia Fiallo es la primera en ser comprada por Japón, la cual entra al libro Guiness de Records, por ser la más vendida en el mundo; además, ésta logra apaciguar la guerra en Bosnia, pues, durante sus transmisiones se hacia un tregua tácita para poder seguir los amores de Coraima Torres y Oswaldo Ríos. En 1992, Ibsen Martínez arranca su novela Por estas Calles, convirtiéndose inmediatamente en un fenómeno y, hasta ahora, es el seriado de mayor duración: dos años, dos meses y 27 días, con una sintonía total.

En 1994, Julio César Mármol aparece con su éxito Pura Sangre. Luego en Amores de Fin de Siglo, Leonardo Padrón impone un tipo de telenovela con un elenco monumental conformado por primeras figuras como: Beatriz Valdez, Caridad Canelón, Carlos Cámara (Jr.), Elba Escobar, Gledys Ibarra, Gustavo Rodríguez, Haydee Balza, Lourdes Valera, María Cristina Lozada, Mimí Lazo, Orlando Urdaneta y Yanis Chimaras. En Cosita Rica, otra de sus obras maestras, los televidentes fueron premiados con la presencia de Marina Baura; no obstante, Padrón repitió, recientemente, esta hazaña en la novela Ciudad Bendita, trabajando con un elenco de imponentes figuras de la actuación en Venezuela.

En 1995, César Miguel Rondón, tras sus éxitos precedentes en Venevisión (El Sol sale para todos, Y la Luna también, Niña Bonita, y Piel), escribe Kaína, superproducción en la selva amazónica, protagonizada por Viviana Gibelli y Jean Carlos Simancas, la cual contó con las magistrales actuaciones de Hilda Abrahamz (Maniña Yerichana) y José Torres (Tacupay). Para La Inolvidable, de Kilo Olivieri, continuaron las grandes producciones, en esta ocasión, al construir un enorme set de grabación a las afueras de la ciudad, al más puro estilo Hollywoodense, que asemejaba a un pueblo.

A finales de los 90, RCTV cuenta con un creativo grupo de escritores: Alidha Ávila (Mujer Secreta y La Niña de mis ojos); Martín Hahn (Angélica Pecado, La Mujer de Judas, Estrambótica Anastacia y recientemente Amor a Palos); Perla Farias (Mis Tres Hermanas y Juana la Virgen); Valentina Párraga (Carita Pintada, Viva la Pepa y Trapos Íntimos); y Xiomara Moreno (Luisa Fernanda y La Soberana). Estos, han realizado algunas de las tantas obras que el venezolano ha hecho con calidad de exportación, en lo que se refiere a televisión. En cuanto al cine, aún estamos en una etapa de formación y preparación -pienso que nuestras películas en un futuro no muy lejano tendrán su pequeño Hollywood-; por tal razón, considero que las telenovelas en nuestro país y en el resto de Latinoamérica son “Nuestro Pequeño Hollywood”, sin ninguna intención de compararnos con otros estudios cinematográficos a nivel mundial. Y es que las grandes historias de amor se escriben en español.

HOY
Pese a la decisión del gobierno del presidente Chávez de sacar del aire a RCTV (el mayor productor de telenovelas, pero también un canal de oposición), el público venezolano sigue siendo fiel a su canal, el cual sólo puede ser visto a través del cable. “Camaleona” y “Mi Prima Cielo” fueron las telenovelas que más sufrieron este cambio, pues estaban al aire al momento de la salida del canal. “Toda una Dama” fue la primera producción realizada para el cable. Tras su éxito el canal siguió adelante con “La Trepadora”. Actualmente está en preproducción una adaptación de la novela de Teresa de la Parra, “Ifigenia”.