Kamasutra Gay (XVI): Ofrenda Sexual.
















El pasivo se inclina ante el activo como para rendir culto al falo que tiene delante de sí y lo introduce en su boca completamente.
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El pasivo se inclina ante el activo como para rendir culto al falo que tiene delante de sí y lo introduce en su boca completamente.

El pasivo sienta al activo y se sienta sobre él, de frente, para poder besarlo. Cuando siente que el pene de su compañero está bien erecto, el pasivo lo encaja completamente en su ano y comienza a cabalgar hasta hacer que el activo acabe.

Mientras uno eleva con sus manos las propias caderas para exponer el ano, el otro busca la penetración. Ambos se impulsan con las manos, firmemente apoyadas detrás de sus cuerpos y uno empuja contra el otro.

Arrodillado y a cuatro patas, con las piernas separadas y las manos apoyadas a la superficie, el pasivo se relaja para que el amante se acople a su atrás y lo penetre.

La posición es como en la foto aunque ahí el modelo de atrás está más arriba. El pasivo de rodilla y apoyado firmemente en sus brazos se asegura de poner lo más atrás y arriba el culo de forma que quede lo más expuesto el orificio. El activo se pone en cunclillas detrás de él intentando bajar lo posible para quedar perfectamente ajustado a la cadera de su chico y usarlas para “ajustar” el balance. En el pasivo, por estar en posición similar a la fecal, los músculos en torno al ano tienden a distenderse más. Aunque la penetración es menos profunda que con otras posturas, sirve para moverse rápidamente.
Nota: esta posición requiere que el pene sea lo suficientemente largo ya que suele quedar una buena parte afuera. Pero creanme, se disfruta. Consejo. Pruebenla

El pasivo recostado sube las piernas y las monta sobre los hombros del activo, quien puede medir la altura e inclinación que debe poner para una mejor penetración. Las caderas del pasivo que la penetración es vertical. El activo puede apoyar las rodillas en la cama o s tiene la resistencia ponerse en la posición de flexiones o lagartijas. Esto último permite dejar ver la penetración perfectamente.

La comodidad de esta posición depende de la fuerza del activo. El pasivo tumbado abre las piernas en una V y el activo se las sujeta por las pantorrillas o tobillos. Esto permite que el pasivo debe dejar la toda la responsabilidad del ritmo y la intensidad de la penetración. Al rato, con la dilatación suficiente el activo puede sacarlo y volverlo a meter sin necesidad de ayudarse con la mano.

Esta estimulante posición es perfecta para el pasivo quien se “sienta” exacta y anatómicamente sobre su compañero, lo que permite una penetración directa. Al estar el pasivo en una especie de posición fecal le es más fácil relajar los musculos del ano. Adicionalmente, el pasivo tiene un control perfecto de la penetración. Si el pasivo tiene como sujetarse para quedar un poco en el aire, el activo puede tener una mayor participación subiendo y bajando. Si está perfectamente sentado y cómodo el pasivo además se puede masturbar con total comodidad, mientras su compañero le acaricia la espalda, nalgas o lo sujeta por la cadera para acompasar el ritmo.

El grillo es una de las posiciones experimentales de otras posturas. El pasivo, tumbado de medio lado, flexiona la pierna que quede del lado superior. Esto produce una sensación de roce distinta a la la clasica introducción del pene. El activo domina el ritmo y la intensidad de la fricción y su compañero puede relajarse mejor por estar tumbado. El activo también puede poner su pierna superior sobre la del pasivo para darse más estabilidad en el ritmo.

La más clásica y común de las posiciones pero no por eso deja de ser muy interesante. Se emula el misionero heterosexual pero con la diferencia de que como el ano no está adelante como la vagina pues el pasivo debe subir las piernas y cruzarlas sobre la espalda del activo. Es además una de las más cercanas ya que permite besarse y abrazarse sin mayores complicaciones y puedes ver la cara de tu pareja durante el coito. Además, tiene la ventaja de que el activo puede masturbar a su compañero y en casos de suficiente flexibilidad en la espalda hasta puede lograr mamárselo al tiempo que lo penetra.