Posts etiquetados ‘Dioses Olímpicos’

Inmortales (I): Kellan Lutz (Poseidón)

Kellan Lutz, quien expone sus colmillos como Emmett Cullen en “The Twilight Saga”, es ahora oficialmente una deidad.

“Soy un dios”, el sexy vampiro convertido en modelo de ropa interior Calvin Klein le dijo a la revista Vman, en referencia a su último papel como el dios Poseidón en “inmortales” del próximo año.”

“Me gusta hacerme daño”, dijo Kellan la revista, explicando que él tenía su mirada puesta en papeles de acción. “No tengo tatuajes, así que mis moretones y cicatrices son mis tatuajes”.

Dioses Olímpicos: Dionisio

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En la mitología griega Hermes (en griego antiguo Έρμῆς) es el dios olímpico de las fronteras y los viajeros que las cruzan, de los pastores y las vacadas, de los oradores y el ingenio, de los literatos y poetas, del atletismo, de los pesos y medidas, de los inventos y el comercio en general, de la astucia de los ladrones y los mentirosos.[1] El himno homérico a Hermes le invoca como el «de multiforme ingenio (polytropos), de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno, guardián de las puertas, que muy pronto habría de hacer alarde de gloriosas hazañas ante los inmortales dioses.»

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Dioses Olímpicos: Apolo y Artemisa (Gemelos)

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Apolo (Febo)
Dios de la Música y la Poesía…

Apolo o Apolón es un dios en la mitología griega y romana, hijo de Zeus y Leto, y hermano gemelo de Artemisa (diosa de la caza).

Se consideraba que Apolo tenía dominio sobre las plagas, la luz, la curación, los colonos, la medicina, el tiro con arco, la poesía, las profecías, la danza, la razón, el intelectualismo, y era patrón defensor de rebaños y manadas. Apolo tenía un famoso oráculo en Creta y otros también notables en Clarus y Branchidae. Como dios de la curación religiosa, Apolo purificaba a aquellas personas culpables de asesinato u otros pecados graves.

Apolo era conocido como el jefe de las Musas (Musageta) y director de sus coro. Entre sus atributos se contaban: cisnes, lobos, delfines, arcos y flechas, una corona de laurel, la cítara (o lira) y el plectro. El trípode sacrificial es otro de sus atributos, representativo de sus poderes proféticos. Los Juegos Píticos se celebraban en su honor cada cuatro años en Delfos. Los himnos cantados a Apolo recibían el nombre de paeanos.

El culto a Apolo fue introducido en Roma, seguramente en época de los Reyes, a través de los griegos de Cumas. Tenía su templo en el Campo de Marte. La mitología romana le hace hijo de Júpiter y Latona, y hermano gemelo de Diana.

Apelativos
Entre los epítetos que se aplicaban a Apolo están:

Febo (“brillante”) y Liceo (“luminoso”), para Apolo en el contexto de dios del sol o de la luz.
Esminteo (“cazador de ratones”) y Parnopio (“saltamontes”), como dios de las plagas y defensor contra ratas y langostas.
Delfinio (“delfín”), por su asociación con los delfines y también como fuente del topónimo Delfos.
Cirreo, por Cirria, localidad cercana de Delfos.
Arcageta (“director de la fundación”) para las colonias.
Musageta (“jefe de las musas”).
Pitio (“Pítico”) de Delfos.
Timbreo por el templo que tenía en Timbra.
Apotropeo (“el que aparta el mal”).
Ninfageta (“jefe de las ninfas”).
Licio (“matador de lobos”) y Nomios (“vagabundo”), como el dios pastoral de la ganadería.
Clario por el santuario de que tenía en Claros, Jonia. Otras fuentes afirman que este epíteto procede del dórico klaros, “asignación de tierra”, por su supervisión sobre las ciudades y las colonias.
Cintio era otro epíteto, proveniente de su nacimiento en el monte Cinto de Delos.
Loxias (“oblícuo”), específicamente para Apolo como dios de la profecía, por los oráculos tan ambiguos.

Nacimiento
Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en terra firma, o el continente, o cualquier isla del mar. Leto encontró la isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba rodeada de cisnes. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo. Alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.

Juventud
Siendo joven, Apolo mató al fiero dragón Pitón, que vivía en Delfos junto a la fuente de Castalia, pues (según algunas versiones) Pitón había intentado violar a Leto cuando ésta estaba embarazada de Apolo y Artemisa. Esta fuente era la que emitía los vapores causantes de que el Oráculo de Delfos hiciese sus profecías. Apolo mató a Pitón pero fue castigado por ello, ya que Pitón era un hijo de Gaia.

Apolo y Admeto
Como castigo, Apolo fue desterrado nueve años del Olimpo. Durante este tiempo trabajó como pastor o vaquero para el rey Admeto de Feras en Tesalia. Puesto que Admeto era bueno con Apolo, el dios le prometió que cuando le llegase la hora de morir, permitiría que otro tomase su lugar. Entonces Admeto se enamoró de Alcestis. Sin embargo el padre de ésta, el rey Pelías, sólo le daría su permiso para casarse si Admeto montaba un carro tirado por leones, jabalíes y otros animales salvajes. Apolo ayudó Admeto a superar esta prueba, y la pareja se casó. Cuando a Admeto le llegó la hora de morir, Alcestis decidió morir en su lugar. Heracles intervino y se permitió que ambos siguieran viviendo.

Cuando pasaron los nueve años, Apolo volvió disfrazado de delfín y llevó consigo a sacerdotes cretenses para ayudar a fundar su culto en Delfos. También bendijo a las sacerdotisas del oráculo de Delfos, haciendo de éste uno de los más famosos y certeros de Grecia. Apolo tenía otros oráculos, incluyendo los de Clarus y Branchidae.

Apolo disparó flechas infectadas con la peste en el campamento griego durante la Guerra de Troya.

Vida amorosa e hijos de Apolo

Dafne
Apolo persiguió a la ninfa Dafne, hija de Ladon. Su encaprichamiento estaba provocado por una flecha dorada que le había disparado Eros, quien estaba celoso porque Apolo había bromeado sobre sus habilidades como arquero. Eros también afirmaba que el canto de Apolo le molestaba. Dafne huía de Apolo porque Eros le había disparado a su vez una flecha con punta de plomo, y rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda, y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

Leucotoe
Apolo tuvo una aventura con una princesa mortal llamada Leucotoe, hija de Orcamo y hermana de Clitia. Leucotoe amó a Apolo, quien se había disfrazado como la madre de Leucotoe para lograr acceder a sus aposentos. Clitia, celosa de su hermana porque quería a Apolo para sí, contó a Orcamo la verdad, traicionando las confidencias y la confianza de su hermana. Enfurecido, Orcamo ordenó que Leucotoe fuese enterrada viva. Apolo se negó a perdonar a Clitia por traicionar a su amada, y una afligida Clitia se marchitó y lentamente murió. Apolo la transformó en una planta de incienso, o bien en un heliotropo o girasol, que sigue al sol cada día.

Marpesa
Marpesa fue secuestrada por Idas pero también fue amada por Apolo. Zeus la hizo escoger entre ambos.

Castalia
Castalia era una ninfa a quien Apolo amaba. Castalia huyó de él y se zambullió en la fuente que había en Delfos al pie de monte Parnaso, que desde entonces se llama fuente de Castalia. El agua de esta fuente era sagrada: se usaba para limpiar los templos de Delfos y también inspiraba a los poetas.

Cirene/Aristeo
Apolo tuvo con Cirene un hijo llamado Aristeo, que se convirtió en el dios patrón del ganado, los árboles frutales, la caza, la agricultura y la apicultura. También fue un héroe de la cultura que enseñó a la humanidad las técnicas de la ganadería lechera y el uso de redes y trampas en la caza, así como el cultivo de los olivos.

Hécuba
Con Hécuba, la esposa del rey Príamo de Troya, Apolo tuvo un hijo llamado Troilo. Un oráculo profetizó que Troya no sería derrotada siempre que Troilo llegase a cumplir los veinte años de vida. Troilo y su hermana Polixena cayeron en una emboscada y fueron asesinados por Aquiles.

Casandra
Apolo también se enamoró de Casandra, hija de Hécuba y Príamo, y hermanastra de Troilo. Apolo prometió a Casandra el don de la profecía para lograr seducirla, pero ella le rechazó después. Enfurecido, Apolo le concedió el don de conocer el futuro pero también la maldición de que nadie la creyera jamás.

Coronis
Coronis, hija de Flegias, rey de los Lapitas, fue otra de las amantes de Apolo. Embarazada de Asclepio, Coronis se enamoró de Isquis, hijo de Élato. Un cuervo informó a Apolo de esta aventura, y éste decidió enviar a su hermana Artemisa a matar a Coronis. Apolo rescató sin embargo al bebé y se lo dio al centauro Quirón para que lo criase. Flegias se enfureció e incendió el templo de Apolo en Delfos, por lo que Apolo le mató.

Apolo y el nacimiento de Hermes
Hermes nació en el monte Cileno en Arcadia. Esta historia se cuenta en el Himno a Hermes, atribuido dudosamente a Homero. Su madre, Maia, había quedado secretamente embarazada de una aventura amorosa con Zeus. Maia envolvió al infante en mantas pero Hermes escapó cuando ella dormía. Hermes corrió a Tesalia, donde Apolo estaba pastoreando su ganado. El infante Hermes robó varias de sus vacas y las llevó a una cueva en los bosques cercanos a Pilos, borrando sus huellas. En la cueva encontró una tortuga y la mató, vaciando entonces sus entrañas. Usó los intestinos de una de las vacas y el caparazón de la tortuga para hacer la primera lira. Apolo se quejó a Maia de que su hijo había robado su ganado, pero Hermes ya había vuelto a las mantas en las que ella le había dejado, por lo que Maia rehusó creer las afirmaciones de Apolo. Zeus intervino y dijo haber visto los hechos, y secundó a Apolo. Entonces Hermes empezó a tocar música en la lira que había inventado. Apolo, un dios de la música, se enamoró del instrumento y ofreció permitir el intercambio del ganado por la lira. Así, Apolo se convirtió en un maestro de la lira y Hermes inventó un tipo de instrumento musical con flautas llamado siringa.

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ARTEMISA
Diosa de la caza, señora de las fieras, protectora de los animales salvajes.

Virgen y eternamente joven, Ártemis es una diosa muy femenina, atractiva de por sí. Se la representa normalmente cazando, rodeada de animales salvajes y animales de caza. También suele representarse a veces con una antorcha lunar, según la asimilación de la diosa como personificación de la Luna.

Culto:
Ártemis era honrada en todas las regiones montañosas y agrestes de Grecia. Su más célebre santuario era el de Éfeso, donde la diosa había asimilado una antiquísima divinidad asiática de la fencundiad. No obstante, fue asimilada por los antiguos como personificación de la Luna que anda errante por las montañas, del mismo modo que Apolo como personificación del Sol. Por otro lado, en el panteón helénico, la diosa ocupó el lugar de la “Señora de las Fieras”, reveladda por los monumentos religiosos cretenses. También hacíase de Ártemis la protectora de las Amazonas, guerreras y cazadoras como ella, e independientes del yugo del hombre.
Leyenda:

Ciertas tradiciones atribuyen a la diosa como hija de Deméter, pero normalmente es considerada como hermana gemela de Apolo e hija de Leto y Zeus. Nació en Delos, antes que Apolo, y tan pronto como nació ayudó a venir al mundo a su hermano.

Permaneció virgen (Ártemis “cástitas”, frente a Afrodita “voluptas”), eternamente joven, y es el prototipo de la doncella arisca, que se complacía sólo en la caza. Va armada, como su hermano, de un arco, del que se sirve contra los ciervos y también contra los humanos. Ella es quien envía a las mujeres que mueren de parto el mal que se las lleva. Sus flechas conllevan la muerte repentina, sobre todo las indoloras. Vengativa, fueron muchas las víctimas que sufrieron su cólera. Uno de sus primeros actos fue dar muerte, junto con su hermano, a los hijos de Níobe.

Ártemis tomó parte en el combate contra los Gigantes. Derribó, con ayuda de Heracles, el gigante Gratión. También causó la pérdida de otros dos monstruos, los Alóadas y el Búfago, devorador de bueyes, en Arcadia. En todo caso, entre las víctimas de Ártemis cabe destacar Orión, el cazador gigante. El motivo que le impulsó a matarlo difiere según las tradiciones: o bien Orión incurrió en la ira de la diosa por haberla desafiado a lanzar el disco, o por haber tratado de raptar a una de sus compañeras, Opis, que había mandado venir del país de los Hiperbóreos, o bien Orión había tratado de violar a la propia Ártemis, por lo cual ella le envió un escorpión que con su picadura lo mató. Destaca también la muerte de otro cazador, la de Acteón, hijo de Aristeo, también la de Meleagro. Por haberse olvidado Eneo de sacrificar a Ártemis cuando ofrendaba a todos los dioses las primicias de sus cosechas, la diosa envió contra su país un jabalí enorme. También destaca la muerte de Calisto, fruto de un flechazo a petición de Hera, para castigarla por haberse dejado seducir por Zeus. En definitiva, todas estas leyendas son relatos de cacería que presentan a la diosa salvaje, de bosques y montañas, cuyos compañeros habituales son fieras.

Por otro lado, uno de los trabajos de Heracles narra cómo el héroe había recibido de Euristeo la orden de traerle el ciervo de cuernos de oro consagrado a Ártemis. Heracles, que no quería herir ni matar al sagrado animal, lo persiguió durante todo un año, pero luego, cansado, lo mató. Inmediatamente aparecieron Ártemis y Apolo para pedirle cuentas, y el héroe logró apaciguarles cargando a Euristeo la responsabilidad de aquella persecución.

La cólera de la diosa también la recibió la familia de Ifigenia. Ya venía de lejos, pero fue renovada por unas palabras imprudentes de Agamenón, quien, habiendo cazado un ciervo, exclamó: “¡Ni la propia Ártemis podría haberlo matado así!”. La diosa envió entonces una bonanza que inmovilizó toda la flota, y Tiresias, el adivino, reveló la causa del contratiempo y el único remedio, inmolar Ifigenia a Ártemis, la hija doncella del rey. Pero Ártemis no aceptó el sacrificio.

Percy Jackson y Los Olímpicos: Hollywood ya le tiene sustituto a Harry Potter

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Así es (ni tontos que fueran!)… como sucede con las telenovelas exitosas. No han acabado de terminar cuando la sustituta es anunciada con bombos y platillos. En este caso, el vacío dejado por “Harry Potter” será cubierto por Percy Jackson (casi un homenaje a Peter Jackson), otro personaje sacado por un libro que no ha muchos ha interesado, pero que a partir del próximo año será un best-seller de cualquier lengua: Percy Jackson (”The Lightning Thief“, “The Sea of Monsters“, “The Titan’s Curse“, “The Battle of the Labyrinth” y “The Last Olympian“).

En este caso, Percy Jackson es un niño gringo quien descubre que es descendiente de los Dioses Olímpicos y que El Olimpo queda justamente encima de Nueva York (¡joder!, ¿se puede ser más tarado?).

Pese a la impronta, “Percy…” cuenta con Chris Columbus (HP1 y HP2) como director y un elencazo de lujo: Logan Lerman como Percy, Kevin McKidd (Rome) como Poseidón; Sean Bean (Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring) como Zeus; Steve Coogan (Tropic Thunder) como Hades; Ray Winstone (The Departed) como Ares; Uma Thurman (Kill Bill) como Medusa; Pierce Brosnan (The Matador) como Chiron; Rosario Dawson (Alexander) como Persephone; y Catherine Keener (The 40 Year Old Virgin) como la madre del niño. Seguiremos informando…

El Embrujo de Afrodita

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Guerreros Míticos (XIII): Belerofonte

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Orígenes y juventud
Era hijo de Poseidón y de Eurinome, hija del rey de Megara. Belerofonte fue un famoso héroe.

Cuando aún era joven fue acusado de asesinar al rey de Corinto, llamado Belero (de ahí el nombre de Belerofonte, asesino de Belero), o, según otras versiones a su propio hermano Delíades o Pirén. Como castigo fue expulsado de su tierra con total pérdida de su honor. No obstante, Belerofonte alcanzó el reino de Tirinto, en cuya corona se hallaba en aquel momento el rey Preto. Allí, Belerofonte fue purificado recobrando su capacidad de glorificación. La esposa de Preto, llamada, según versiones, Antea o Estenebea, intentó seducir al héroe, porque estaba enamorada de él pero como era rechazada, se vengó acusándole en secreto ante su marido precisamente de ese mismo delito, intentar conquistarla. El iracundo Preto, enormememente enojado, dispuso un viaje de Belerofonte hacia la corte del padres de Antea, llamado Yóbates, en Asia Menor, dando instrucciones a Belerofonte para que entregara cierta sobre a Yóbates a su llegada. El sobre, en realidad, no era más que una carta en la que Preto pedía que el joven fuera asesinado.

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Belerofonte y la Quimera
Yóbates, al tener conocimiento de tal misiva, decidió que no podía ir contra las leyes de la hospitalidad que le obligaban a tratar adecuadamente a Belerofonte, sobre todo después de haberlo agasajado durante nueve días antes de leer la carta, pero, como debía su papel de padre de la deshonrada, resolvió enviar a Belerofonte a matar a un horrible monstruo que les acosaba: la Quimera, plenamente convencido de que perecería en tal empeño.

Sin embargo, como tales actos eran sumamente injustos, pues, si recordamos, Belerofonte no había intentado seducir a nadie, los dioses se pusieron de parte del héroe. Atenea le entregó un freno de oro, gracias al cual podría domar al caballo alado Pegaso, que le ayudaría en su labor. Una versión de la leyenda dice que Belerofonte obtuvo tal regalo porque había ido a orar al templo de Afrodita, según consejo del adivino Poliido. Y así fue, como, localizado Pegaso y hallada la Quimera, tras una horrible contienda, Belerofonte venció triunfante a ese horrible monstruo. Para lograrlo, Belerofonte le asestó varias cuchilladas y después le introdujo un trozo de plomo en la boca, que, al quemarse, con el continuo fuego que el mostruo expulsaba, le provocaron la muerte.

Entonces, Yóbates le tendió diveras nuevas trampas para lograr su derrota y muerte. Así, le hizo luchar contra los sólimos, unos bandidos que molestaban continuamente la vida de la región; contra las aguerridas Amazonas; y, finalmente, contra el grupo de hombres más valientes y fuertes de los territorios del rey. Pero Belerofonte obtuvo la victoria en todas las contiendas en las que participó.
Yóbates llegó entonces a la sabia conclusión de que los dioses apoyaban a Belerofonte y quedó cautivado por su bravura, explicándole las causas de todos los males que le había encomendado. Como prueba de su aflición, Yóbates entregó al héroe la mano de su hija Filónoe o Anticlia, convirtiéndole con el tiempo en rey de Licia, la región donde transcurre toda la acción.

Allí, Belerofonte vivió feliz durante mucho tiempo, hasta que un día pecó de soberbia e intentó subir a los cielos con Pegaso a conocer a los dioses, siendo castigado por Zeus con el desbocamiento del caballo, tras usar un tábano, y su caída libre por el cielo, hasta alcanzar la muerte en la tierra, o según otras versiones, la ceguera y la parálisis corporal, en cuyo caso habría vivido totalmente alejado de los humanos. Antea, que había provocado todo el problema con su falsa acusación, se suicidó al no soportar más la culpa.

Dioses Olímpicos: Hades

El Dios de la Muerte y de Los Infiernos. En la mitología griega Hades (en griego antiguo ᾍδης Hadēs, originalmente Ἅιδης Haidēs o Ἀΐδης Aïdēs, de origen incierto,[1] aunque se suele asociar con ἀ (privativa) + ἰδεῖν (‘ver’), es decir, ‘el que no ve’ o ‘el invisible’)[2] alude tanto al antiguo inframundo griego como al dios de los muertos. La palabra hacía referencia originalmente sólo al dios; ἐν o εἰς ᾍιδού (‘en [el lugar de] Hades’) era una abreviatura para su morada y finalmente el nominativo llegó también a designar la morada de los muertos.

En la mitología griega, Hades (el ‘invisible’), el dios del inframundo, era un hijo de los Titanes Crono y Rea. Tenía tres hermanas mayores, Hestia, Deméter y Hera, así como dos hermanos menores, Poseidón y Zeus. Juntos constituían la mitad de los dioses olímpicos.



Tras hacerse adulto, Zeus logró obligar a su padre a que regurgitase a sus hermanos. Tras ser liberados, los seis jóvenes dioses, junto con los aliados que fueron capaces de lograr, desafiaron el poder de sus padres y tíos en la Titanomaquia, una guerra divina. Zeus, Poseidón y Hades recibieron armas de los tres Cíclopes como ayuda para la guerra: Zeus una lanza de truenos, Poseidón un tridente y Hades un casco que proporcionaba invisibilidad al que lo llevase.

En la noche anterior a la primera batalla Hades se puso su casco y, siendo invisible, se infiltró en el campamento de los Titanes y destruyó sus armas. La guerra duró diez años y terminó con la victoria de los jóvenes. Tras esta victoria Hades y sus dos hermanos menores, Poseidón y Zeus, echaron a suertes los reinos a gobernar. Zeus se quedó con el cielo, Poseidón con los mares y Hades recibió el inframundo, el reino invisible al que los muertos van tras dejar el mundo, así como todas las cosas bajo tierra.

En la imagen: Hades atraviesa el río Estigia camino al Tártaro.




Abajo, en el Inframundo:

Había varias secciones en el Hades, incluyendo los Campos Elíseos (en contraste con el Paraíso o Cielo cristiano) y el Tártaro (similar al Infierno cristiano). Los mitógrafos griegos no son totalmente consistentes sobre la geografía de la otra vida.

Un mito sobre la otra vida completamente opuesto se refiere al Jardín de las Hespérides, con frecuencia identificado con las Islas de la Bendición.

En la mitología romana, una entrada al Inframundo estaba localizada en el Averno, un cráter cercano a Cumas que fue la ruta usada por Eneas para descender a él. Por sinécdoque, «Averno» puede usarse como referencia a todo el inframundo. Los Inferi Dii eran los dioses romanos del inframundo.









Los fallecidos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte, porteados por Caronte, quien cobraba por el pasaje un óbolo, pequeña moneda que ponían bajo la lengua del difunto sus piadosos familiares. Los indigentes y los que no tenían amigos ni familias se reunían para siempre en la orilla cercana. El otro lado del río era vigilado por Cerbero, el perro de tres cabezas derrotado por Heracles (Hércules para los romanos). Más allá de Cerbero, las sombras de los difuntos entraban en la tierra de los muertos para ser juzgadas.Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio). El Erídano era también considerado un río del Hades por Virgilio (VI, 659). El Estigia formaba la frontera entre los mundos superior e inferior.

Hades, dios de los muertos, era un personaje temible para aquellos que aún vivían. Sin prisa por encontrarse con él, eran reticentes a prestar juramentos en su nombre. Para muchos, simplemente decir la palabra «Hades» ya era espantoso. De esta forma, se buscó un eufemismo que usar. Dado que los minerales preciosos venían de las profundidades de la tierra (es decir, del «inframundo» gobernado por Hades), se consideraba que tenía también el control de éstos, y se referían a él como Πλουτων Plouton (‘riqueza’ en griego), de donde procede su nombre romano: Plutón. Sófocles explicaba el hábito de referirse al Hades como «el rico» con estas palabras: «el sombrío Hades se enriquece con nuestros suspiros y lágrimas». Además, se le llamaba Clímeno (Κλυμενος, ‘célebre’), Eubuleo (Ευβουλεος, ‘buen consejero’) y Polidegmon (Ρολυδεγμων, ‘que recibe a muchos’).























Hades en Privado…
Aunque era un olímpico, pasaba la mayor parte del tiempo en su oscuro reino. Temido y odiado, Hades personificaba la inexorable finalidad de la muerte: «¿Por qué odiamos a Hades más que a cualquier dios, si no es por ser tan adamantino e inflexible?», se preguntaba retóricamente Agamenón (La Ilíada ix). No era, sin embargo, un dios malvado, pues aunque era severo, cruel y despiadado, era no obstante justo. Hades gobernaba el Inframundo y por ello era con mucha frecuencia asociado con la muerte y temido por los hombres, pero no era la Muerte: la personificación real de ésta era Tánatos.







Modelo: Francois Sagat
Ilustraciones: por Francois Sagat
Bibliografía: Wikipedia

El Banquete (I): “El Amor es el más bello de todos los Dioses”

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(Imagen: Eros, según Valerhon. Modelo: Kelvin)

Por Fedro *

«El Amor es un gran dios, muy digno de ser honrado por los dioses y por los hombres por mil razones, sobre todo, por su ancianidad; porque es el más anciano de los dioses. La prueba es que no tiene padre ni madre; ningún poeta ni prosador se le ha atribuido. según Hesiodo, el caos existió al principio, y enseguida apareció la tierra con su vasto seno, base eterna e inquebrantable de todas las cosas, y el Amor. Hesiodo, por consiguiente, hace que al caos sucedan la Tierra y el Amor. Parménides habla así de su origen: el Amor es el primer dios que fue concebido. Acusilao ha seguido la opinión de Hesiodo. Así, pues, están de acuerdo en que el Amor es el más antiguo de los dioses todos. también es de todos ellos el que hace más bien a los hombres; porque no conozco mayor ventaja para un joven, que tener un amante virtuoso; ni para un amante, que el amar un objeto virtuoso. Nacimiento, honores, riqueza, nada puede como el Amor inspirar al hombre lo que necesita para vivir honradamente; quiero decir, la vergüenza del mal y la emulación del bien. Sin estas dos cosas es imposible que un particular ó un Estado haga nunca nada bello ni grande. Me atrevo a decir que si un hombre, que ama, hubiese cometido una mala acción o sufrido un ultraje sin rechazarlo, más vergüenza le causaría presentarse ante la persona que ama, que ante su padre, su pariente, o ante cualquiera otro. Vemos que lo mismo sucede con el que es amado, porque nunca se presenta tan confundido como cuando su amante le coge en alguna falta. De manera que si, por una especie de encantamiento, un Estado o un ejército pudieran componerse de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más allá el horror al vicio y la emulación por la virtud. Hombres unidos de este modo, aunque en corto número, podrían en cierta manera vencer al mundo entero; porque, si hay alguno de quien un amante no querría ser visto en el acto de desertar de las filas o arrojar las armas, es la persona que ama; y preferiría morir mil veces antes que abandonar a la persona amada viéndola en peligro y sin prestarla socorro; porque no hay hombre tan cobarde a quien el Amor no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe. Lo que dice Homero de que inspiran los dioses audacia a ciertos guerreros, puede decirse con más razón del Amor que de ninguno de los demás dioses. Sólo los amantes saben morir el uno por el otro. Y no sólo hombres sino las mismas mujeres han dado su vida por salvar a los que amaban. La Grecia ha visto un brillante ejemplo en Alceste, hija de Pelias: sólo ella quiso morir por su esposo, aunque éste tenía padre y madre. El amor del amante sobrepujó tanto a la amistad por sus padres, que los declaró, por decirlo así, personas extrañas respecto de su hijo, y como si fuesen parientes sólo en el nombre. Y aun cuando se han llevado a cabo en el mundo muchas acciones magníficas, es muy reducido el número de las que han rescatado de los infiernos a los que habían entrado; pero la de Alceste ha parecido tan bella a los ojos de los hombres y de los dioses, que, encantados éstos de su valor, la volvieron a la vida. ¡Tan cierto es que un Amor noble y generoso se hace estimar de los dioses mismos!

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(Imagen: Eros, según David Vance. Modelo: Ashtyn Long)

»No trataron así a Orfeo, hijo de Eagro, sino que le arrojaron de los infiernos, sin concederle lo que pedía. En lugar de volverle su mujer, que andaba buscando, le presentaron un fantasma, una sombra de ella, porque como buen músico le faltó el valor. Lejos de imitar a Alceste y de morir por la persona que amaba, se ingenió para bajar vivo a los infiernos. Así es que, indignados los dioses, castigaron su cobardía haciéndole morir a manos de mujeres. Por el contrario, han honrado a Aquiles, hijo de Tetis, y le recompensaron, colocándole en las islas de los bienaventurados, porque habiéndole predicho su madre que si mataba a Héctor moriría en el acto, y que si no le combatía volvería a la casa paterna, donde moriría después de una larga vejez, Aquiles no dudó, y prefiriendo la venganza de Patroclo a su propia vida, quiso, no sólo morir por su amigo, sino también morir sobre su cadáver. Por esta razón los dioses le han honrado más que a todos los hombres, mereciendo su admiración por el sacrificio que hizo en obsequio de la persona que le amaba. Esquiles se burla de nosotros, cuando dice que el amado era Patroclo. Aquiles era más hermoso, no sólo que Patroclo, sino que todos los demás héroes. No tenía aún pelo de barba y era mucho más joven, como dice Homero. Verdaderamente si los dioses aprueban lo que se hace por la persona que se ama, ellos estiman, admiran y recompensan mucho más lo que se hace por la persona por quien es uno amado. En efecto, el que ama tiene un no sé qué de más divino que el que es amado, porque en su alma existe un dios; y de aquí procede el haber sido tratado mejor Aquiles que Alceste, después de su muerte en las islas de los afortunados. Concluyo, pues, que de todos los dioses el Amor es el más antiguo, el más augusto, y el más capaz de hacer al hombre feliz y virtuoso durante su vida y después de su muerte.»

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* Fedro es un Personaje de “El Banquete o del Amor”, el autor real de este diálogo es Platón.

Dioses Olímpicos (IV): Ares, Dios de la Guerra

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Ares (Marte, en latín), era hijo de Zeus y Hera y, por eso, pertenece a la segunda generación de los Olímpicos, a diferencia de sus hermanas Hebe e Ilitía, que son divinidades secundarias. Desde la época homérica, Ares aparece como el espíritu de la Batalla, que goza en matanza y sangre. En el caso de la Guerra de Troya, combatió casi siempre a favor de los troyanos. Sin embArgo, como que le importa poco la justicia de la causa que defiende, a veces ayuda a los aqueos. Armado de pies a cabezas, generalmente lo acompañan demonios, que le sirven de escuderos, en particular Deimo y Fobo (el Temor y el Terror), que son hijos suyos, y también a Éride (la Discordia) y Enio. Según las fuentes, Ares habitaría en Tracia, un país semisalvaje de clima rudo, rico en caballos y recorrido por poblaciones guerreras. Según cierta tradición, el pueblo de las Amazonas, hijas de Ares, también moran allí.

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La mayoría de los mitos en que interviene Ares son narraciones de combates, pero no siempre el dios sale vencedor. Parece como si los griegos, desde la época de Homero, se hayan complacido en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la más inteligente de Heracles o por la viril prudencia de Atenea. Por ejemplo, en la batalla de Troya, Ares combatía al lado de Héctor, que se encontró frente a frente con Diomedes. Acometiólo en seguida, pero Ateneainterviene y se las compone de modo que desvía la lanza del dios,el cual es herido por Diomedes. Después de un alarido espantoso que oye todo el ejército, el dios huye al Olimpo para que le cure Zeus. Otro infortunio de Ares es su encarcelamiento por los Alóadas, que lo tuvieron, durante trece meses, encadenado y encerrado en una vasija de bronce.

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Aparte de las historias de combate, la leyenda atribuye a Ares muchas aventuras amorosas. La más célebre, sin duda, es la que nos lo presenta unido clandestinamente con Afrodita, aunque tuvo muchos hijos con mujeres mortales. La mayoría de ellos fueron hombres violentos, inhospitalarios, que agredían a los caminantes, los mataban o se entregaban a actos de crueldad. Tuvo con Pirene tres hijos: Cicno, Diomedes de Tracia y Licaón -los tres murieron a manos de Heracles-. A veces se le atribuye la paternidad de Meleagro y la de Driante.

Fuente: El Olimpo.com

Créditos:
1) Valerhon
2) David Vance
3) Cómic: Ares, Dios de la Guerra (Marvel)

Dioses Olímpicos (III): Poseidón

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En la mitología griega, Poseidón o Posidón (en griego antiguo Ποσειδῶν) era el dios del mar, así como de los caballos y, como «Agitador de la Tierra», de los terremotos. El nombre del dios marino etrusco Nethuns fue adoptado en latín para Neptuno (Neptunus) en la mitología romana, siendo ambos análogos a Poseidón. Las inscripciones en lineal B muestran que Poseidón fue venerado en Pilos y Tebas en la Grecia micénica de finales de la Edad del Bronce, pero fue integrado en el panteón olímpico posterior como hermano de Zeus y Hades. Poseidón tuvo muchos hijos y fue protector de muchas ciudades helenas, aunque perdió el concurso por Atenas contra Atenea. Le fue dedicado un himno homérico.

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Continúa leyendo aquí… “Todo sobre Poseidón”.

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Neptuno y Poseidón son los nombres romano y griego de un mismo dios.

(Modelos: Brandon Manilow y Tommy Hansen)

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