Posts etiquetados ‘Filología’

Top Bohemio: Guerreros Míticos

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Aquiles (Modelo: Rory Williams)

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Gemelos Cástor y Pólux (Flavio y Gustavo Mendonca)


Jasón, líder de los Argonautas (Modelo: Wilfried Knight)


Batallón Sagrado de Tebas (Marvin y Andreas)

Hércules

Eneas


Ulises u Odiseo (Raffaello Balzo)

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Alejandro Magno

Harmodios y Aristogeiton

Teseo

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Perseo

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Belerofonte

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Paris

Dioses Olímpicos: Apolo y Artemisa (Gemelos)

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Apolo (Febo)
Dios de la Música y la Poesía…

Apolo o Apolón es un dios en la mitología griega y romana, hijo de Zeus y Leto, y hermano gemelo de Artemisa (diosa de la caza).

Se consideraba que Apolo tenía dominio sobre las plagas, la luz, la curación, los colonos, la medicina, el tiro con arco, la poesía, las profecías, la danza, la razón, el intelectualismo, y era patrón defensor de rebaños y manadas. Apolo tenía un famoso oráculo en Creta y otros también notables en Clarus y Branchidae. Como dios de la curación religiosa, Apolo purificaba a aquellas personas culpables de asesinato u otros pecados graves.

Apolo era conocido como el jefe de las Musas (Musageta) y director de sus coro. Entre sus atributos se contaban: cisnes, lobos, delfines, arcos y flechas, una corona de laurel, la cítara (o lira) y el plectro. El trípode sacrificial es otro de sus atributos, representativo de sus poderes proféticos. Los Juegos Píticos se celebraban en su honor cada cuatro años en Delfos. Los himnos cantados a Apolo recibían el nombre de paeanos.

El culto a Apolo fue introducido en Roma, seguramente en época de los Reyes, a través de los griegos de Cumas. Tenía su templo en el Campo de Marte. La mitología romana le hace hijo de Júpiter y Latona, y hermano gemelo de Diana.

Apelativos
Entre los epítetos que se aplicaban a Apolo están:

Febo (“brillante”) y Liceo (“luminoso”), para Apolo en el contexto de dios del sol o de la luz.
Esminteo (“cazador de ratones”) y Parnopio (“saltamontes”), como dios de las plagas y defensor contra ratas y langostas.
Delfinio (“delfín”), por su asociación con los delfines y también como fuente del topónimo Delfos.
Cirreo, por Cirria, localidad cercana de Delfos.
Arcageta (“director de la fundación”) para las colonias.
Musageta (“jefe de las musas”).
Pitio (“Pítico”) de Delfos.
Timbreo por el templo que tenía en Timbra.
Apotropeo (“el que aparta el mal”).
Ninfageta (“jefe de las ninfas”).
Licio (“matador de lobos”) y Nomios (“vagabundo”), como el dios pastoral de la ganadería.
Clario por el santuario de que tenía en Claros, Jonia. Otras fuentes afirman que este epíteto procede del dórico klaros, “asignación de tierra”, por su supervisión sobre las ciudades y las colonias.
Cintio era otro epíteto, proveniente de su nacimiento en el monte Cinto de Delos.
Loxias (“oblícuo”), específicamente para Apolo como dios de la profecía, por los oráculos tan ambiguos.

Nacimiento
Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en terra firma, o el continente, o cualquier isla del mar. Leto encontró la isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba rodeada de cisnes. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo. Alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.

Juventud
Siendo joven, Apolo mató al fiero dragón Pitón, que vivía en Delfos junto a la fuente de Castalia, pues (según algunas versiones) Pitón había intentado violar a Leto cuando ésta estaba embarazada de Apolo y Artemisa. Esta fuente era la que emitía los vapores causantes de que el Oráculo de Delfos hiciese sus profecías. Apolo mató a Pitón pero fue castigado por ello, ya que Pitón era un hijo de Gaia.

Apolo y Admeto
Como castigo, Apolo fue desterrado nueve años del Olimpo. Durante este tiempo trabajó como pastor o vaquero para el rey Admeto de Feras en Tesalia. Puesto que Admeto era bueno con Apolo, el dios le prometió que cuando le llegase la hora de morir, permitiría que otro tomase su lugar. Entonces Admeto se enamoró de Alcestis. Sin embargo el padre de ésta, el rey Pelías, sólo le daría su permiso para casarse si Admeto montaba un carro tirado por leones, jabalíes y otros animales salvajes. Apolo ayudó Admeto a superar esta prueba, y la pareja se casó. Cuando a Admeto le llegó la hora de morir, Alcestis decidió morir en su lugar. Heracles intervino y se permitió que ambos siguieran viviendo.

Cuando pasaron los nueve años, Apolo volvió disfrazado de delfín y llevó consigo a sacerdotes cretenses para ayudar a fundar su culto en Delfos. También bendijo a las sacerdotisas del oráculo de Delfos, haciendo de éste uno de los más famosos y certeros de Grecia. Apolo tenía otros oráculos, incluyendo los de Clarus y Branchidae.

Apolo disparó flechas infectadas con la peste en el campamento griego durante la Guerra de Troya.

Vida amorosa e hijos de Apolo

Dafne
Apolo persiguió a la ninfa Dafne, hija de Ladon. Su encaprichamiento estaba provocado por una flecha dorada que le había disparado Eros, quien estaba celoso porque Apolo había bromeado sobre sus habilidades como arquero. Eros también afirmaba que el canto de Apolo le molestaba. Dafne huía de Apolo porque Eros le había disparado a su vez una flecha con punta de plomo, y rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda, y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

Leucotoe
Apolo tuvo una aventura con una princesa mortal llamada Leucotoe, hija de Orcamo y hermana de Clitia. Leucotoe amó a Apolo, quien se había disfrazado como la madre de Leucotoe para lograr acceder a sus aposentos. Clitia, celosa de su hermana porque quería a Apolo para sí, contó a Orcamo la verdad, traicionando las confidencias y la confianza de su hermana. Enfurecido, Orcamo ordenó que Leucotoe fuese enterrada viva. Apolo se negó a perdonar a Clitia por traicionar a su amada, y una afligida Clitia se marchitó y lentamente murió. Apolo la transformó en una planta de incienso, o bien en un heliotropo o girasol, que sigue al sol cada día.

Marpesa
Marpesa fue secuestrada por Idas pero también fue amada por Apolo. Zeus la hizo escoger entre ambos.

Castalia
Castalia era una ninfa a quien Apolo amaba. Castalia huyó de él y se zambullió en la fuente que había en Delfos al pie de monte Parnaso, que desde entonces se llama fuente de Castalia. El agua de esta fuente era sagrada: se usaba para limpiar los templos de Delfos y también inspiraba a los poetas.

Cirene/Aristeo
Apolo tuvo con Cirene un hijo llamado Aristeo, que se convirtió en el dios patrón del ganado, los árboles frutales, la caza, la agricultura y la apicultura. También fue un héroe de la cultura que enseñó a la humanidad las técnicas de la ganadería lechera y el uso de redes y trampas en la caza, así como el cultivo de los olivos.

Hécuba
Con Hécuba, la esposa del rey Príamo de Troya, Apolo tuvo un hijo llamado Troilo. Un oráculo profetizó que Troya no sería derrotada siempre que Troilo llegase a cumplir los veinte años de vida. Troilo y su hermana Polixena cayeron en una emboscada y fueron asesinados por Aquiles.

Casandra
Apolo también se enamoró de Casandra, hija de Hécuba y Príamo, y hermanastra de Troilo. Apolo prometió a Casandra el don de la profecía para lograr seducirla, pero ella le rechazó después. Enfurecido, Apolo le concedió el don de conocer el futuro pero también la maldición de que nadie la creyera jamás.

Coronis
Coronis, hija de Flegias, rey de los Lapitas, fue otra de las amantes de Apolo. Embarazada de Asclepio, Coronis se enamoró de Isquis, hijo de Élato. Un cuervo informó a Apolo de esta aventura, y éste decidió enviar a su hermana Artemisa a matar a Coronis. Apolo rescató sin embargo al bebé y se lo dio al centauro Quirón para que lo criase. Flegias se enfureció e incendió el templo de Apolo en Delfos, por lo que Apolo le mató.

Apolo y el nacimiento de Hermes
Hermes nació en el monte Cileno en Arcadia. Esta historia se cuenta en el Himno a Hermes, atribuido dudosamente a Homero. Su madre, Maia, había quedado secretamente embarazada de una aventura amorosa con Zeus. Maia envolvió al infante en mantas pero Hermes escapó cuando ella dormía. Hermes corrió a Tesalia, donde Apolo estaba pastoreando su ganado. El infante Hermes robó varias de sus vacas y las llevó a una cueva en los bosques cercanos a Pilos, borrando sus huellas. En la cueva encontró una tortuga y la mató, vaciando entonces sus entrañas. Usó los intestinos de una de las vacas y el caparazón de la tortuga para hacer la primera lira. Apolo se quejó a Maia de que su hijo había robado su ganado, pero Hermes ya había vuelto a las mantas en las que ella le había dejado, por lo que Maia rehusó creer las afirmaciones de Apolo. Zeus intervino y dijo haber visto los hechos, y secundó a Apolo. Entonces Hermes empezó a tocar música en la lira que había inventado. Apolo, un dios de la música, se enamoró del instrumento y ofreció permitir el intercambio del ganado por la lira. Así, Apolo se convirtió en un maestro de la lira y Hermes inventó un tipo de instrumento musical con flautas llamado siringa.

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ARTEMISA
Diosa de la caza, señora de las fieras, protectora de los animales salvajes.

Virgen y eternamente joven, Ártemis es una diosa muy femenina, atractiva de por sí. Se la representa normalmente cazando, rodeada de animales salvajes y animales de caza. También suele representarse a veces con una antorcha lunar, según la asimilación de la diosa como personificación de la Luna.

Culto:
Ártemis era honrada en todas las regiones montañosas y agrestes de Grecia. Su más célebre santuario era el de Éfeso, donde la diosa había asimilado una antiquísima divinidad asiática de la fencundiad. No obstante, fue asimilada por los antiguos como personificación de la Luna que anda errante por las montañas, del mismo modo que Apolo como personificación del Sol. Por otro lado, en el panteón helénico, la diosa ocupó el lugar de la “Señora de las Fieras”, reveladda por los monumentos religiosos cretenses. También hacíase de Ártemis la protectora de las Amazonas, guerreras y cazadoras como ella, e independientes del yugo del hombre.
Leyenda:

Ciertas tradiciones atribuyen a la diosa como hija de Deméter, pero normalmente es considerada como hermana gemela de Apolo e hija de Leto y Zeus. Nació en Delos, antes que Apolo, y tan pronto como nació ayudó a venir al mundo a su hermano.

Permaneció virgen (Ártemis “cástitas”, frente a Afrodita “voluptas”), eternamente joven, y es el prototipo de la doncella arisca, que se complacía sólo en la caza. Va armada, como su hermano, de un arco, del que se sirve contra los ciervos y también contra los humanos. Ella es quien envía a las mujeres que mueren de parto el mal que se las lleva. Sus flechas conllevan la muerte repentina, sobre todo las indoloras. Vengativa, fueron muchas las víctimas que sufrieron su cólera. Uno de sus primeros actos fue dar muerte, junto con su hermano, a los hijos de Níobe.

Ártemis tomó parte en el combate contra los Gigantes. Derribó, con ayuda de Heracles, el gigante Gratión. También causó la pérdida de otros dos monstruos, los Alóadas y el Búfago, devorador de bueyes, en Arcadia. En todo caso, entre las víctimas de Ártemis cabe destacar Orión, el cazador gigante. El motivo que le impulsó a matarlo difiere según las tradiciones: o bien Orión incurrió en la ira de la diosa por haberla desafiado a lanzar el disco, o por haber tratado de raptar a una de sus compañeras, Opis, que había mandado venir del país de los Hiperbóreos, o bien Orión había tratado de violar a la propia Ártemis, por lo cual ella le envió un escorpión que con su picadura lo mató. Destaca también la muerte de otro cazador, la de Acteón, hijo de Aristeo, también la de Meleagro. Por haberse olvidado Eneo de sacrificar a Ártemis cuando ofrendaba a todos los dioses las primicias de sus cosechas, la diosa envió contra su país un jabalí enorme. También destaca la muerte de Calisto, fruto de un flechazo a petición de Hera, para castigarla por haberse dejado seducir por Zeus. En definitiva, todas estas leyendas son relatos de cacería que presentan a la diosa salvaje, de bosques y montañas, cuyos compañeros habituales son fieras.

Por otro lado, uno de los trabajos de Heracles narra cómo el héroe había recibido de Euristeo la orden de traerle el ciervo de cuernos de oro consagrado a Ártemis. Heracles, que no quería herir ni matar al sagrado animal, lo persiguió durante todo un año, pero luego, cansado, lo mató. Inmediatamente aparecieron Ártemis y Apolo para pedirle cuentas, y el héroe logró apaciguarles cargando a Euristeo la responsabilidad de aquella persecución.

La cólera de la diosa también la recibió la familia de Ifigenia. Ya venía de lejos, pero fue renovada por unas palabras imprudentes de Agamenón, quien, habiendo cazado un ciervo, exclamó: “¡Ni la propia Ártemis podría haberlo matado así!”. La diosa envió entonces una bonanza que inmovilizó toda la flota, y Tiresias, el adivino, reveló la causa del contratiempo y el único remedio, inmolar Ifigenia a Ártemis, la hija doncella del rey. Pero Ártemis no aceptó el sacrificio.

El Banquete de Platón (Ilustrado)

El banquete o El simposio (en griego antiguo Συμπόσιον, Sympósion) es un diálogo platónico compuesto hacia 380 a. C. que versa sobre el amor. Esta obra, junto al Fedro (diálogo) conformó la idea de amor platónico.

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Fedro

La narración se sitúa en el banquete organizado por el poeta trágico Agatón para celebrar su victoria en las fiestas Leneas del 416 a. C. Tras la comida Erixímaco propone pasar el tiempo en mutuos discursos y a debatir un tema que Fedro ha tenido en mente. Erixímaco pide que cada uno de los invitados improvise un elogio a Eros pues, según comentarios de Fedro, siendo éste dios uno de los más importantes, rara vez es encomiado como mereciera.

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Pausanias

Es entonces el propio Fedro el que comienza la serie, con un encendido elogio del amor, Eros, al que considera el más antiguo y admirable de los dioses. Tras él, el sofista Pausanias habla de la doble naturaleza del amor, distinguiendo entre uno vulgar (el heterosexual) y otro que aspira a lo bello y lo bueno (el homosexual). Erixímaco, el tercero en hablar, propone una visión algo más científica, entendiendo el amor como un principio fundamental que, junto al odio, domina a la naturaleza y al hombre.

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Aristófanes

Sigue entonces el discurso de Aristófanes, al que se debe sin duda gran parte de la fama de la que goza el Banquete. En él se introduce un mito según el cual hubo un tiempo en que la tierra estaba habitada por personas esféricas con dos caras, cuatro piernas y cuatro brazos. Tres sexos existían entonces: el masculino, descendiente del sol, el femenino, descendiente de la tierra y el andrógino, descendiente de la luna, que participaba en ambos. La arrogancia de estos seres provocó la ira de Zeus que para someterlos los dividió con su rayo, convirtiéndolos en seres incompletos y condenándolos a anhelar siempre la unión con su mitad perdida. Las tres formas del amor sexual quedan así explicadas: los heterosexuales son descendientes de seres andróginos y los homosexuales provienen de seres completamente masculinos o femeninos.

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Tras el bello discurso de Aristófanes el turno llega a Agatón y después a Sócrates, que comienza con un irónico exordio en el que advierte de que no elogiará a Eros faltando a la verdad sobre él sino que contará lo que sabe del amor sin callar lo que no sea hermoso. Sócrates explica que fue instruido en asuntos amorosos por Diotima, una sabia mujer de Mantinea cuya veracidad histórica no ha sido aclarada. El concepto central de estas enseñanzas es la sublimación del amor, proceso por el cual el amor a un cuerpo bello ha de conducirnos a amar todos los cuerpos bellos y tras ello al amor de todas las cosas bellas y de la Belleza en sí que, para Sócrates y Platón, que habla a través de él, resulta idéntica a lo Bueno.

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Sócrates y Alcibíades

El diálogo se cierra con la bulliciosa entrada de un ebrio Alcibíades en la celebración. Éste elogia entonces la figura misma de Sócrates, alabando su templanza y su apego a la verdad, a cuya búsqueda vive consagrado. De esta forma se muestra al lector cómo el propio Sócrates es la encarnación perfecta de los preceptos que él mismo expuso en su discurso. Como ejemplo, Alcibíades nos narra cómo, a pesar de que entonces toda Atenas reconocía su belleza física, Sócrates rehusó el trato sexual con él.

Guerreros Míticos (XIII): Belerofonte

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Orígenes y juventud
Era hijo de Poseidón y de Eurinome, hija del rey de Megara. Belerofonte fue un famoso héroe.

Cuando aún era joven fue acusado de asesinar al rey de Corinto, llamado Belero (de ahí el nombre de Belerofonte, asesino de Belero), o, según otras versiones a su propio hermano Delíades o Pirén. Como castigo fue expulsado de su tierra con total pérdida de su honor. No obstante, Belerofonte alcanzó el reino de Tirinto, en cuya corona se hallaba en aquel momento el rey Preto. Allí, Belerofonte fue purificado recobrando su capacidad de glorificación. La esposa de Preto, llamada, según versiones, Antea o Estenebea, intentó seducir al héroe, porque estaba enamorada de él pero como era rechazada, se vengó acusándole en secreto ante su marido precisamente de ese mismo delito, intentar conquistarla. El iracundo Preto, enormememente enojado, dispuso un viaje de Belerofonte hacia la corte del padres de Antea, llamado Yóbates, en Asia Menor, dando instrucciones a Belerofonte para que entregara cierta sobre a Yóbates a su llegada. El sobre, en realidad, no era más que una carta en la que Preto pedía que el joven fuera asesinado.

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Belerofonte y la Quimera
Yóbates, al tener conocimiento de tal misiva, decidió que no podía ir contra las leyes de la hospitalidad que le obligaban a tratar adecuadamente a Belerofonte, sobre todo después de haberlo agasajado durante nueve días antes de leer la carta, pero, como debía su papel de padre de la deshonrada, resolvió enviar a Belerofonte a matar a un horrible monstruo que les acosaba: la Quimera, plenamente convencido de que perecería en tal empeño.

Sin embargo, como tales actos eran sumamente injustos, pues, si recordamos, Belerofonte no había intentado seducir a nadie, los dioses se pusieron de parte del héroe. Atenea le entregó un freno de oro, gracias al cual podría domar al caballo alado Pegaso, que le ayudaría en su labor. Una versión de la leyenda dice que Belerofonte obtuvo tal regalo porque había ido a orar al templo de Afrodita, según consejo del adivino Poliido. Y así fue, como, localizado Pegaso y hallada la Quimera, tras una horrible contienda, Belerofonte venció triunfante a ese horrible monstruo. Para lograrlo, Belerofonte le asestó varias cuchilladas y después le introdujo un trozo de plomo en la boca, que, al quemarse, con el continuo fuego que el mostruo expulsaba, le provocaron la muerte.

Entonces, Yóbates le tendió diveras nuevas trampas para lograr su derrota y muerte. Así, le hizo luchar contra los sólimos, unos bandidos que molestaban continuamente la vida de la región; contra las aguerridas Amazonas; y, finalmente, contra el grupo de hombres más valientes y fuertes de los territorios del rey. Pero Belerofonte obtuvo la victoria en todas las contiendas en las que participó.
Yóbates llegó entonces a la sabia conclusión de que los dioses apoyaban a Belerofonte y quedó cautivado por su bravura, explicándole las causas de todos los males que le había encomendado. Como prueba de su aflición, Yóbates entregó al héroe la mano de su hija Filónoe o Anticlia, convirtiéndole con el tiempo en rey de Licia, la región donde transcurre toda la acción.

Allí, Belerofonte vivió feliz durante mucho tiempo, hasta que un día pecó de soberbia e intentó subir a los cielos con Pegaso a conocer a los dioses, siendo castigado por Zeus con el desbocamiento del caballo, tras usar un tábano, y su caída libre por el cielo, hasta alcanzar la muerte en la tierra, o según otras versiones, la ceguera y la parálisis corporal, en cuyo caso habría vivido totalmente alejado de los humanos. Antea, que había provocado todo el problema con su falsa acusación, se suicidó al no soportar más la culpa.

El Banquete (III): “El Amor como Ciencia (y la Música como Ejemplo)”

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(En la Imagen: Orfeo, by M L Fischer)

Por Eriximaco *

Me atrevo a asegurar que el Amor preside a la medicina, lo mismo que a la gimnasia y a la agricultura. Sin necesidad de fijar mucho la atención, se advierte su presencia en la música, y quizá fue esto lo que Heráclito quiso decir, si bien no supo explicarlo. La unidad, dice, que se opone a sí misma, concuerda consigo misma; produce, por ejemplo, la armonía de un arco o de una lira. Es un absurdo decir que la armonía es una oposición, o que consiste en elementos opuestos, sino que lo que Heráclito al parecer entendía es que de elementos, al pronto opuestos, como lo grave y lo agudo, y puestos después de acuerdo, es de donde el arte musical saca la armonía. En [317] efecto, la armonía no es posible en tanto que lo grave y lo agudo permanecen en oposición; porque la armonía es una consonancia; la consonancia un acuerdo, y no puede haber acuerdo entre cosas opuestas, mientras permanecen opuestas; y así las cosas opuestas, que no concuerdan, no producen armonía. De esta manera también las sílabas largas y las breves, que son opuestas entre sí, componen el ritmo, cuando se las ha puesto de acuerdo. Y aquí es la música, como antes era la medicina, la que produce el acuerdo, estableciendo la concordia o el amor entre las contrarias. La música es la ciencia del amor con relación al ritmo y a la armonía. No es difícil reconocer la presencia del amor en la constitución misma del ritmo y de la armonía. Aquí no se encuentran dos amores, sino que, cuando se trata de poner el ritmo y la armonía en relación con los hombres, sea inventando, lo cual se llama composición música, sea sirviéndose de los aires y compases ya inventados, lo cual se llama educación, se necesitan entonces atención suma y un artista hábil. Aquí corresponde aplicar la máxima establecida antes: que es preciso complacer a los hombres moderados y a los que están en camino de serlo, y fomentar su amor, el amor legítimo y celeste, el de la musa Urania. Pero respecto al de Polimnia, que es el amor vulgar, no se le debe favorecer sino con gran reserva y de modo que el placer que procure no pueda conducir nunca al desorden.

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* Eriximaco es un personaje de “El Banquete”, cuyo verdadero autor es Platón.

El Banquete (II): Las Dos Afroditas

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Por Pausanias *

Imágenes: Christina Aguilera **

“Es indudable que no se concibe a Venus sin el Amor, y si no hubiese más que una Venus, no habría más que un Amor; pero como hay dos Venus, necesariamente hay dos Amores. ¿Quién duda de que hay dos Venus? La una de más edad, hija del cielo, que no tiene madre, a la que llamaremos la Venus celeste; la otra más joven, hija de Júpiter y de Dione, a la que llamaremos la Venus popular. Se sigue de aquí que de los dos Amores, que son los ministros de estas dos Venus, es preciso llamar al uno celeste y al otro popular. Todos los dioses sin duda son dignos de ser honrados, pero distingamos bien las funciones de estos dos Amores.

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»Toda acción en sí misma no es bella ni fea; lo que hacemos aquí, beber, comer, discurrir, nada de esto es bello en sí, pero puede convertirse en tal, mediante la manera como se hace. Es bello, si se hace conforme a las reglas de la honestidad; y feo, si se hace contra estas reglas. Lo mismo sucede con el amor. Todo amor, en general, no es bello ni laudable, si no es honesto. El Amor de la Venus popular es popular también, y sólo inspira acciones bajas; es el amor que reina entre el común de las gentes, que aman sin elección, lo mismo las mujeres que los jóvenes, dando preferencia al cuerpo sobre el alma. Cuanto más irracional es, tanto más os persiguen porque sólo aspiran al goce, y con tal que lleguen a conseguirlo, les importa muy poco por qué medios. De aquí procede que sienten afección por todo lo que se presenta, bueno o malo, porque su amor no es el de la Venus más joven, nacida de varón y de hembra. Pero no habiendo nacido la Venus celeste de hembra, sino tan sólo de varón, el amor que la acompaña sólo busca los jóvenes. Ligado a una diosa de más edad, y que, por consiguiente, no tiene la sensualidad fogosa de la juventud, los inspirados por este Amor sólo gustan del sexo masculino, naturalmente más fuerte y más inteligente. He aquí las señales, mediante las que pueden conocerse los verdaderos servidores de este Amor; no buscan los demasiado jóvenes, sino aquellos cuya inteligencia comienza a desenvolverse, es decir, que ya les apunta el bozo. Pero su objeto no es, en mi opinión, sacar provecho de la imprudencia de un amigo demasiado joven, y seducirle para abandonarle después, y, cantando victoria, dirigirse a otro; sino que se unen sí ellos en relación con el propósito de no separarse y pasar toda su vida con la persona que aman. Sería verdaderamente de desear que hubiese una ley que prohibiera amar a los demasiado jóvenes, para, no gastar el tiempo en una cosa tan incierta; porque, ¿quién sabe lo que resultará un día de tan tierna juventud; qué giro tomarán el cuerpo y el espíritu, y hacia qué punto se dirigirán, si hacia el vicio o si hacia la virtud? Los sabios ya se imponen ellos mismos una ley tan justa; pero sería conveniente hacerla observar rigurosamente por los amantes populares de que hablamos, y prohibirles esta clase de compromisos, como se les impide, en cuanto es posible, amar las mujeres de condición libre. Estos son los que han deshonrado el amor hasta tal punto, que han hecho decir que era vergonzoso conceder sus favores a un amante. Su amor intempestivo e injusto por la juventud demasiado tierna es lo único que ha dado lugar a semejante opinión, siendo así que nada de lo que se hace según principios de sabiduría y de honestidad puede ser reprendido justamente.

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* Pausanias es un personaje de “El Banquete”. El verdadero autor es Platón.

** Christina Aguilera es el mejor ejemplo actual del Arquetipo de las Dos Afroditas (Urania y Polimnia):  la originalidad de su carrera artística estriba entre dos personalidades (Celeste y Popular, Clásica y Pop), de lo cual da razón en su canción Keeps Gettin’ Better: “algunos días soy una Super Puta (…), al día siguiente soy una Super Chica”.

El Banquete (I): “El Amor es el más bello de todos los Dioses”

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(Imagen: Eros, según Valerhon. Modelo: Kelvin)

Por Fedro *

«El Amor es un gran dios, muy digno de ser honrado por los dioses y por los hombres por mil razones, sobre todo, por su ancianidad; porque es el más anciano de los dioses. La prueba es que no tiene padre ni madre; ningún poeta ni prosador se le ha atribuido. según Hesiodo, el caos existió al principio, y enseguida apareció la tierra con su vasto seno, base eterna e inquebrantable de todas las cosas, y el Amor. Hesiodo, por consiguiente, hace que al caos sucedan la Tierra y el Amor. Parménides habla así de su origen: el Amor es el primer dios que fue concebido. Acusilao ha seguido la opinión de Hesiodo. Así, pues, están de acuerdo en que el Amor es el más antiguo de los dioses todos. también es de todos ellos el que hace más bien a los hombres; porque no conozco mayor ventaja para un joven, que tener un amante virtuoso; ni para un amante, que el amar un objeto virtuoso. Nacimiento, honores, riqueza, nada puede como el Amor inspirar al hombre lo que necesita para vivir honradamente; quiero decir, la vergüenza del mal y la emulación del bien. Sin estas dos cosas es imposible que un particular ó un Estado haga nunca nada bello ni grande. Me atrevo a decir que si un hombre, que ama, hubiese cometido una mala acción o sufrido un ultraje sin rechazarlo, más vergüenza le causaría presentarse ante la persona que ama, que ante su padre, su pariente, o ante cualquiera otro. Vemos que lo mismo sucede con el que es amado, porque nunca se presenta tan confundido como cuando su amante le coge en alguna falta. De manera que si, por una especie de encantamiento, un Estado o un ejército pudieran componerse de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más allá el horror al vicio y la emulación por la virtud. Hombres unidos de este modo, aunque en corto número, podrían en cierta manera vencer al mundo entero; porque, si hay alguno de quien un amante no querría ser visto en el acto de desertar de las filas o arrojar las armas, es la persona que ama; y preferiría morir mil veces antes que abandonar a la persona amada viéndola en peligro y sin prestarla socorro; porque no hay hombre tan cobarde a quien el Amor no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe. Lo que dice Homero de que inspiran los dioses audacia a ciertos guerreros, puede decirse con más razón del Amor que de ninguno de los demás dioses. Sólo los amantes saben morir el uno por el otro. Y no sólo hombres sino las mismas mujeres han dado su vida por salvar a los que amaban. La Grecia ha visto un brillante ejemplo en Alceste, hija de Pelias: sólo ella quiso morir por su esposo, aunque éste tenía padre y madre. El amor del amante sobrepujó tanto a la amistad por sus padres, que los declaró, por decirlo así, personas extrañas respecto de su hijo, y como si fuesen parientes sólo en el nombre. Y aun cuando se han llevado a cabo en el mundo muchas acciones magníficas, es muy reducido el número de las que han rescatado de los infiernos a los que habían entrado; pero la de Alceste ha parecido tan bella a los ojos de los hombres y de los dioses, que, encantados éstos de su valor, la volvieron a la vida. ¡Tan cierto es que un Amor noble y generoso se hace estimar de los dioses mismos!

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(Imagen: Eros, según David Vance. Modelo: Ashtyn Long)

»No trataron así a Orfeo, hijo de Eagro, sino que le arrojaron de los infiernos, sin concederle lo que pedía. En lugar de volverle su mujer, que andaba buscando, le presentaron un fantasma, una sombra de ella, porque como buen músico le faltó el valor. Lejos de imitar a Alceste y de morir por la persona que amaba, se ingenió para bajar vivo a los infiernos. Así es que, indignados los dioses, castigaron su cobardía haciéndole morir a manos de mujeres. Por el contrario, han honrado a Aquiles, hijo de Tetis, y le recompensaron, colocándole en las islas de los bienaventurados, porque habiéndole predicho su madre que si mataba a Héctor moriría en el acto, y que si no le combatía volvería a la casa paterna, donde moriría después de una larga vejez, Aquiles no dudó, y prefiriendo la venganza de Patroclo a su propia vida, quiso, no sólo morir por su amigo, sino también morir sobre su cadáver. Por esta razón los dioses le han honrado más que a todos los hombres, mereciendo su admiración por el sacrificio que hizo en obsequio de la persona que le amaba. Esquiles se burla de nosotros, cuando dice que el amado era Patroclo. Aquiles era más hermoso, no sólo que Patroclo, sino que todos los demás héroes. No tenía aún pelo de barba y era mucho más joven, como dice Homero. Verdaderamente si los dioses aprueban lo que se hace por la persona que se ama, ellos estiman, admiran y recompensan mucho más lo que se hace por la persona por quien es uno amado. En efecto, el que ama tiene un no sé qué de más divino que el que es amado, porque en su alma existe un dios; y de aquí procede el haber sido tratado mejor Aquiles que Alceste, después de su muerte en las islas de los afortunados. Concluyo, pues, que de todos los dioses el Amor es el más antiguo, el más augusto, y el más capaz de hacer al hombre feliz y virtuoso durante su vida y después de su muerte.»

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* Fedro es un Personaje de “El Banquete o del Amor”, el autor real de este diálogo es Platón.

La Atlántida de Platón

Los Atlantes sabían como transformar la luz en energía pura mediante láser. Incluso tenían naves espaciales que funcionaban con luz, una ciencia que obtuvieron gracias a la intercomunicación con entidades de otros sistemas estelares… En sus experimentos con la luz, perforaron la capa de nubes que entonces rodeaba a vuestro planeta, como la que hoy circunda a Venus. Al perforarla, se produjeron grandes diluvios, quedando Lemuria y el norte de la Atlántida bajo un gran océano de hielo.

Nuestros científicos trabajan hoy con energía nuclear, con partículas subatómicas y rayos láser. Hemos desarrollado máquinas a imagen de nuestro cerebro, desvelado los secretos de la genética y viajado a otros planetas… pero estamos destruyendo nuestro hábitat natural. Quizá la intención, inconsciente o no, de quienes nos hablan sobre la Atlántida y las causas que provocaron su destrucción, sea la de avisarnos del peligro de que a nuestra civilización le suceda lo mismo, por efecto del uso de la Ciencia sin el sentimiento del AMOR.

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Critias o La Atlántida es uno de los últimos diálogos de Platón. Parece ser una continuación de La República y el Timeo, es de carácter inconcluso y su contenido describe la guerra entre la Atenas prehelénica y la Atlántida, hipotético imperio occidental e isla misteriosa descrita por Critias. El sofista sostiene que la Atlántida existió en una época muy remota, y la sitúa más allá de las columnas de Heracles. Dicha isla mitológica fue tragada por el mar y se perdió para siempre…

El motivo de denominación griega sobre el hombre bárbaro tiene en origen la investigación que realizó Solón sobre el significado de los nombres con el fin de utilizar el relato en su obra poética. Tras descubrir la traducción efectuada por los antiguos egipcios a su propia lengua, él hizo lo mismo con respecto a la griega.

(Critias finaliza su introducción mencionando que los documentos sobre los que fundamenta su discurso ya se hallaban en poder de su abuelo. Permanecían en su propiedad en el momento de la exposición y él se ocupó de ellos desde su infancia.)

Será Poseidón en quien recaiga la adquisición de la isla de Atlántida, poblándola de su unión con una mujer mortal, Clito.

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El centro de la isla se caracterizaba por la presencia de la más bella llanura dirigida al mar. Su centro, a su vez, era ocupado por una llana montaña distante cincuenta estadios del océano. Habitaban en ella Evenor, hombre nacido de la tierra, y Leucipe, su mujer, de los que nació su única hija, Clito.

Al crecer y disponer en edad la posibilidad de encontrar pretendiente, sus padres fallecieron. Es en dicha ocasión cuando Poseidón la desea, uniéndose a ella y preservándola de los hombres del mundo exterior por la creación de anillos alternos de tierra y mar que la aislaran en la colina central en la que se hallaba.

En concreto, y partiendo siempre de la sede central, se contabilizaban en número tres anillos de mar alternando concéntricamente con otros dos de tierra, de menor a mayor dimensión, y todos creados a idéntica distancia, se tomara como punto de referencia el que se quisiese.

Por entonces, la navegación era aún inexistente.

Haciendo uso de su condición divina, organizó la recién creada isla central a partir de dos manantiales de agua caliente y fría que hizo emerger del subsuelo, y por la diversidad de alimentos que dispuso a partir de la fecunda tierra.

Encontrándose todo dispuesto de esta manera, engendró «cinco generaciones de gemelos varones», dividiendo consecutivamente la isla entera de la Atlántida en diez partes, y entregando al primogénito el hogar materno así como la parte que se hallaba ligada a él, la mayor y mejor de todas ellas, para finalmente nombrarle rey.

A los restantes de sus hermanos se les distribuyó el gobierno de todas las demás parcelas de tierra, siendo en gran número tanto los hombres gobernados como la extensión de cada región asignada.

El castigo de Zeus (120d-121c) El motivo por el cual la gran potencia, cuyas características acabamos de describir, envió el dios contra Atenas fue el siguiente.

Durante muchas generaciones obedecieron las leyes divinas, siendo así por su correspondencia entre el dios y su propia naturaleza. Predominaba el pensamiento grandioso y puro sobre todos los demás, afrontaban los avatares inevitables desde la virtud que conjuga suavidad y prudencia, y minimizaban las circunstancias presentes, sobrellevando con facilidad, como una molestia, el peso del oro. Es por ello que el equívoco y la pérdida de autodominio resultaban ausentes en su cotidianidad, al no cultivarse ni el vicio ni la riqueza, y que la vía para tal deferencia nacía de la amistad unida a la virtud común, siendo la honra de bienes externos el medio por el cual se suscitaba la pérdida de la integridad de ánimo y la bondad de vida.

La prosperidad permaneció inalterada hasta llegado el momento en que su parte divina se agotó ante el predominio de lo humano, tantas veces que se mezcló con los mortales. La perversión y la desvergüenza fueron sustitutas de la virtud, confundiéndose la perfección y la felicidad con la injusta soberbia y el poder.

El dios de dioses Zeus, que reina por medio de leyes, puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenta de que una estirpe buena estaba dispuesta de manera indigna y decidió aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que, instalada en el centro del universo, tiene vista a todo lo que participa de la generación y, tras reunirlos, dijo.
Platón, Critias, 121b-121c.

Lee completo “Critias o La Leyenda de Atlantis”

Guerreros Míticos (VIII): Alejandro Magno

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Alejandro III de Macedonia, llamado el Grande (Alejandro Magno; en griego Μέγας Αλέξανδρος, transliterado como Megas Alexandros;[1] Pella, 21 de julio de 356 a. C.[2] [3] – Babilonia, 13 de junio de 323 a. C.[4] ), rey de Macedonia desde 336 a. C. hasta su muerte. Es considerado uno de los líderes militares más importantes de la Historia, por su conquista del Imperio Aqueménida.

Tras la unificación de múltiples ciudades-estado de la antigua Grecia bajo el dominio de su padre, Filipo II de Macedonia (tarea que el hijo tuvo que repetir dos veces a causa de la rebelión de los griegos del sur tras la muerte de Filipo), Alejandro conquistó el Imperio Persa, incluyendo Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia, y amplió las fronteras de su propio imperio hasta la región del Punjab. Antes de su muerte, Alejandro había hecho planes para girar hacia el oeste y conquistar Europa. También quería continuar la marcha hacia el este para encontrar el fin del mundo, ya que su tutor durante su niñez, Aristóteles, le había contado historias sobre el lugar donde la Tierra acababa y empezaba el Gran Mar Exterior. Alejandro integró extranjeros[5] en su ejército y administración, lo que ha sido definido por algunos académicos como una “política de fusión”. Favoreció el matrimonio entre miembros de su ejército y extranjeras, y lo practicó él mismo. Tras doce años de campañas militares continuas, Alejandro murió, posiblemente de malaria, fiebre tifoidea o encefalitis vírica.

Con ello, su dinastía, encarnada en individuos incapaces o de corta edad, llegó a su fin, y su imperio fue repartido entre sus generales, los llamados diádocos (sucesores), pero sus conquistas resultaron en siglos de dominio y colonización griegas sobre áreas lejanas, conocido como período helenístico, una combinación de las culturas griega y mesoriental.

Alejandro ha persistido en la historia y mitos tanto de la cultura griega como de las no griegas. Tras su muerte (e incluso durante su vida) sus conquistas inspiraron una tradición literaria en la que aparece como un héroe legendario, en la tradición de Aquiles. También es mencionado en el libro zoroástrico de Arda Viraf como “el maldito Alejandro”, por la conquista del Imperio y la destrucción de su capital, Persépolis. Se le conoce como Eskandar-e Maqduni (Alejandro de Macedonia) en persa, Dhul-Qarnayn (el de los dos cuernos) en las tradiciones del Medio Oriente, Al-Iskandar al-Akbar الإسكندر الأكبر en árabe, Sikandar-e-azam en Urdu e Hindi, Skandar en Pashto, Alexander Mokdon en Hebreo, y Tre-Qarnayia en Arameo (el de los dos cuernos), aparentemente a causa de una imagen empleada en las monedas acuñadas durante su reinado en la que al parecer se le muestra luciendo los cuernos de carnero del dios egipcio Amón. Sikandar, su nombre en Urdu e Hindi, también se utiliza como sinónimo de “experto” o “extremadamente hábil”.

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LOS AMANTES DE ALEJANDRO

HEFESTIÓN

El apego emocional más fuerte que tuvo Alejandro fue con su compañero, comandante de la caballería (hipparchos) y amigo de la infancia, Hefestión. Estudió con Alejandro, así como otros muchos niños de la aristocracia macedonia, bajo la tutela de Aristóteles. Hefestión aparece en las fuentes en el momento en que Alejandro llegó a Troya. Allí los dos amigos hicieron sacrificios en los altares de los héroes Aquiles y Patroclo; Alejandro honró a Aquiles y Hefestión hizo lo propio con Patroclo.6 Ambos incluso llegaron a identificarse con los personajes de la Ilíada de Homero. Claudio Eliano dice que Hefestión «creyó en su fuero interno que era el erómeno (amante) de Alejandro, así como Patroclo lo era de Aquiles».

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BAGOAS
Las fuentes clásicas nos hablan de otro de sus favoritos, Bagoas, un eunuco o castrado de excepcional belleza y en plena flor de la juventud, que anteriormente perteneció a la corte de Darío III y después pasó a manos del rey macedonio. Plutarco recuerda un episodio (también mencionado por Dicearco) que ocurrió durante la celebración de una fiesta cuando el ejército regresaba de la India. Los hombres de Alejandro le pidieron que besara al bello adolescente: «Bagoas se sentó a su lado, lo que visto por los macedonios, aplaudieron y gritaron sin cesar que lo besase, hasta tanto que abrazándole le dio un beso.»

La vida amorosa de Alejandro fue transgresora no por querer a bellos jovencitos sino por el duradero amor que mantuvo con dos hombres de su propia edad.

+Info: Wikipedia.

Guerreros Míticos (VII): Odiseo o Ulises

Odiseo o Ulises (Ὀδυσσεὺς en griego, Ulysses en latín) fue un héroe legendario que aparece por primera vez en la Ilíada y es el personaje principal de la Odisea, ambas historias atribuidas a Homero, y posteriormente en muchas otras obras. Era rey de Ítaca, una de las islas Jónicas, situada frente a la costa occidental de Grecia. Hijo de Laertes y Anticlea en la Odisea, o en relatos posteriores, de Sísifo y Anticlea antes de que ésta se casase con Laertes; esposo de Penélope y padre de Telémaco.

Era un héroe protegido por la diosa Atenea, caracterizado por su astucia. A él se le ocurrió la idea del caballo de Troya. La Odisea narra su vuelta a casa después de haber luchado en la guerra de Troya. Durante diez años vagó por las costas del Mediterráneo, conociendo mil aventuras. Estuvo entre los Cíclopes, gigantes de un solo ojo. Uno de ellos, Polifemo, devoró a varios compañeros de Ulises, pero este lo embriagó, y lo venció dejándolo ciego. Esto provocó la ira de Poseidón, dios del mar y padre de Polifemo, el cual, para vengar a su hijo, lo persiguió con terribles tempestades durante su viaje.

Después de haber escapado de las sirenas, que con sus cantos atraían a los marinos y los hacían naufragar, y después de haberse salvado de los monstruos marinos Escila y Caribdis, Ulises llegó a la isla de Trinacria (hoy Sicilia), donde sus compañeros atacaron a los animales sagrados, dedicados al dios del sol, Helios. El dios supremo, Zeus, los castigó destruyendo con sus rayos todos los navíos.

Únicamente sobrevivió Ulises, que llegó a la isla de Ogigia, donde reinaba la ninfa Calipso. Ésta lo retuvo siete años a su lado y le dio un hijo, pero Ulises seguía sintiendo nostalgia de su patria y partió. Ulises sufrió otro naufragio más, pero consiguió llegar a la isla de los feacios, donde fue recibido por el rey Alcinoo y su hija Nausícaa. Los feacios lo condujeron por fin a Ítaca.

Allí su fiel esposa, desde hacía varios años, era solicitada por numerosos pretendientes. Disfrazado de mendigo, logró entrar en su palacio, donde mientras tanto Penélope había prometido su mano al que fuera capaz de tensar el arco de Ulises. Ninguno de ellos lo logró, y entonces Ulises tensó el arco y mató a todos los pretendientes.

Las características con que Homero, por ejemplo, ha definido a Odiseo han hecho que su figura trascienda los límites de la mitología griega para convertirse en un símbolo universal. En la Ilíada, Odiseo es un guerrero valiente, aunque no comparable a Aquiles, Áyax o Diomedes. Más que por sus empresas guerreras en el campo de batalla, se lo valora por su prudente consejo en la asamblea.

En la Odisea, en cambio, es el protagonista, convertido en el prototipo de hombre de mar y con la astucia como característica más acusada. Su inteligencia maquinadora de ardides le permitirá superar todas las dificultades que se oponen al ansiado regreso. Es, en efecto, en Odiseo donde se percibe una verdadera evolución en el héroe homérico. Él sabe adaptarse mejor a una sociedad más evolucionada, más abierta que la de los guerreros que luchaban en torno a Troya. Es destacable, sin embargo, la evolución que su imagen ha experimentado hasta convertirse frecuentemente en la tragedia ática en prototipo de hombre rencoroso, vil y vengativo.

La Odisea
Odiseo pasó veinte años fuera de Ítaca: los diez que duró la guerra de Troya y otros diez años que transcurrieron desde el fin de la guerra hasta su llegada a Ítaca.

Tras partir de Troya, inició el viaje de regreso donde estuvo en el país de los Lotófagos. Luego estuvo en la isla de los Cíclopes, donde se atrajo la cólera de Poseidón tras dejar ciego al hijo de este dios, Polifemo. A continuación llegó a la isla de Eolo, al país de los Lestrigones y a la isla de Circe. Realizó una evocación de los muertos en el país de los Cimerios. Pasó junto a la isla de las Sirenas y atravesó el peligroso estrecho entre Escila y Caribdis. Tras todo ello, y tras haber perdido a todos sus compañeros, fue cuando llegó a la isla de Calipso, donde permanece con ella durante varios años.

Terracoca hallada en Milo 450 a. C., hoy en el Louvre, muestra a Ulises disfrazado de mendigo presentándose ante su esposa PenélopeEn la Odisea no se cuenta cronológicamente. Empieza narrándose desde este momento en que está en Ogigia, prisionero de la ninfa Calipso que quería que fuera su esposo.

Atenea le pide a Zeus la liberación del sufrido héroe. Éste accede a la petición y le pide a Hermes que le envíe un mensaje a Calipso, diciéndole que el destino de Odiseo no era yacer lejos de su hogar, sino que debía volver a reunirse con los suyos. Es entonces cuando llega al país de los Feacios y es conducido por la princesa Nausícaa a presencia de su padre Alcínoo, que finalmente pone a su disposición una nave para que llegue a Ítaca.

Ya en Ítaca, comprueba que su palacio se halla invadido por un numeroso grupo de pretendientes que trataban de casarse con su esposa Penélope y mientras consumían los bienes del palacio. Odiseo accede al palacio disfrazado de mendigo y con ayuda de su hijo Telémaco y de Eumeo y Filetio mata a todos los pretendientes.

El “Ulysses” de James Joyce.
James Joyce utilizó numerosos elementos de Odisea, rebajando su tono épico y trasladados al Dublín de 1904, en su obra Ulises.

Fuente: Wikipedia.
Modelo: Raffaello Balzo.

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